Durante semanas, la discusión se concentró en los aspirantes que presuntamente hicieron trampa en el examen de ingreso a la UNAM. Conforme avanzaron las investigaciones, otra pregunta comenzó a ganar terreno: ¿qué ocurrió con la plataforma que debía impedirlo?
En el centro aparece Territorium Life, una empresa mexicana especializada en tecnología educativa que ofreció reconocimiento de identidad, monitoreo remoto, inteligencia artificial y herramientas para detectar conductas anómalas durante las evaluaciones. La compañía terminó involucrada en la mayor crisis reciente del proceso de admisión de la Universidad Nacional Autónoma de México y, desde el 5 de agosto, ya no tiene contrato con la institución.

Territorium no llegó a la UNAM como una firma desconocida: durante años acumuló acuerdos con universidades, organismos electorales y dependencias públicas. También cargaba con un antecedente menos visible en México, ocurrido en Colombia, donde una plataforma operada por un consorcio del que formaba parte fue objeto de retrasos, penalizaciones y duras críticas de trabajadores del sector educativo.
La UNAM apostó por un examen vigilado con inteligencia artificial
La prueba de ingreso a licenciatura de 2026 marcó un cambio histórico. Por primera vez, la UNAM llevó completamente a internet un concurso en el que participaron 158 mil 712 personas. El sistema debía verificar identidades, vigilar el entorno del aspirante, bloquear determinadas funciones de la computadora y utilizar inteligencia artificial para detectar comportamientos sospechosos.
En las primeras semanas, la propia Universidad informó que la plataforma funcionaba de manera “óptima y estable”. Para el 3 de junio habían sido bloqueados mil 117 exámenes por conductas contrarias a las reglas, menos de 1.3% de quienes habían presentado la prueba hasta ese momento. La institución sostenía que las alertas tecnológicas eran revisadas por personal universitario antes de tomar decisiones.

La proporción de puntajes extraordinariamente altos creció muy por encima de los registros habituales y aparecieron denuncias sobre servicios que supuestamente ofrecían resolver el examen, suplantar aspirantes o vulnerar los controles de seguridad. La UNAM terminó suspendiendo temporalmente las inscripciones, integró una comisión de especialistas y decidió aplicar un nuevo examen presencial de control a decenas de miles de aspirantes.
Antes de la UNAM, los problemas aparecieron en Colombia
A finales de 2019, Territorium Life integró junto con E-Training y Comware la unión temporal Colombia Digital LMS, contratada por el Servicio Nacional de Aprendizaje de Colombia, el SENA, para sustituir la plataforma Blackboard.
El contrato original rondó los 30 mil millones de pesos colombianos y estaba relacionado con un sistema utilizado por una institución que atendía a millones de estudiantes. La nueva plataforma debía encontrarse completamente operativa el 20 de enero de 2020. Eso no ocurrió.

Documentos revisados en Colombia mostraron retrasos en la implementación y problemas en distintas funcionalidades. En octubre de 2020, casi un año después de firmado el contrato, todavía no se había alcanzado el funcionamiento completo previsto, lo que llevó al SENA a convocar una audiencia por presunto incumplimiento y evaluar posibles sanciones. La institución reconoció fallas y aplicó descuentos a la facturación del contratista por cientos de millones de pesos colombianos.
Los antecedentes colombianos no impidieron que Territorium Life expandiera su presencia en México. Una revisión de información pública realizada por El Universal encontró decenas de contratos con organismos e instituciones que, en conjunto, superaban los 218 millones de pesos. Entre sus clientes aparecen el Instituto Nacional Electoral, el antiguo Consejo de la Judicatura Federal, la BUAP, la UANL, la UABC y otras universidades.
Entre 2024 y 2025, por ejemplo, el extinto Consejo de la Judicatura Federal adjudicó a la compañía al menos tres acuerdos por unos 50.5 millones de pesos relacionados con evaluaciones remotas. La BUAP contrató servicios por aproximadamente 31.6 millones para exámenes de admisión y la UANL había destinado alrededor de 12.7 millones en 2021 a procesos de evaluación.
La UNAM rompe el contrato, pero la investigación apenas comienza
La Universidad decidió rescindir anticipadamente su relación con Territorium Life después de que la comisión técnica concluyera que existían anomalías suficientemente importantes para poner en duda los resultados originales. La decisión no equivale todavía a una determinación de responsabilidad exclusiva de la empresa.

La Universidad también tendrá que responder preguntas sobre sus propios controles. La plataforma había sido presentada inicialmente como estable, la supervisión institucional acompañó el proceso y las primeras cifras oficiales mostraban un porcentaje reducido de incidentes. Solo después de publicarse los resultados quedó expuesta la magnitud de los puntajes atípicos.
