México abrió la puerta del Mundial 2026 con una ceremonia pensada para verse en grande: música latina, guiños prehispánicos, danza, colores vivos y un Estadio Ciudad de México que volvió a cargar con el peso simbólico de las grandes noches futboleras. Antes de que rodara el balón entre México y Sudáfrica, la cancha se transformó en un escenario donde el país anfitrión quiso compartir algo de sí mismo.
Una inauguración con sabor a México
La ceremonia arrancó con una puesta en escena inspirada en el juego de pelota y en distintas tradiciones del país. Entre danzantes, referencias a culturas originarias y vestuarios tradicionales, el espectáculo buscó llevar al centro del campo una imagen reconocible de México: festiva, ritual, sonora y profundamente ligada a su historia. Lila Downs fue una de las primeras voces en aparecer, con un momento que conectó el inicio del torneo con la memoria ancestral del país.

Maná puso a cantar al estadio con “Oye mi amor”, una canción que no necesitó presentación para que miles de voces se sumaran desde las gradas. Danny Ocean continuó con “Partidazo”, integrado al ambiente musical del torneo, mientras bailarinas con vestuarios mexicanos acompañaron un número que mezcló ritmo urbano con referencias locales.

Belinda apareció junto a Los Ángeles Azules para interpretar “Por Ella”, uno de los momento con más «sazón» de la inauguración. La agrupación originaria de Iztapalapa llevó su característico sonido de cumbia al escenario mundialista y logró que buena parte del estadio se sumara al ritmo de la canción. Con una producción visual llena de color y referencias a las fiestas populares mexicanas, su participación sirvió para mostrar uno de los géneros musicales más representativos del país ante una audiencia global.

Después fue el turno de J Balvin, quien tomó el escenario para representar el segmento dedicado a la música urbana. El artista colombiano interpretó “Qué calor” e “I Like It”, acompañado por Ryan Castro y un amplio cuerpo de bailarines que llenó el campo de energía. Su presentación conectó especialmente con el público más joven y sirvió para reforzar el carácter multicultural de una inauguración que reunió distintos estilos musicales bajo una misma celebración.

La ceremonia también se dio un respiro para mirar más allá de las fronteras con Andrea Bocelli y EJAE al unir sus voces en “DNA”, una interpretación elegante que aportó un aire distinto en medio de la energía festiva. Y justo cuando la cuenta regresiva para el partido estaba por terminar, Alejandro Fernández apareció para entonar el Himno Nacional Mexicano. Las luces, las voces y la emoción se concentraron en una sola escena que puso la piel de gallina a más de un aficionado antes de que comenzara la acción en la cancha.
Shakira y Burna Boy cerraron la ceremonia
El cierre quedó en manos de Shakira, quien apareció en el centro del escenario para interpretar “Dai Dai”, acompañada por Burna Boy. Este bloque concentró buena parte de la expectativa previa y terminó por darle a la ceremonia ese sello global que FIFA suele buscar en sus aperturas.

La imagen de una Copa gigante al centro del campo, los fuegos artificiales y la participación de distintos artistas marcaron el cierre de la ceremonia inaugural. México abrió el Mundial 2026 con un espectáculo que combinó elementos culturales, musicales y visuales. La ceremonia incluyó presentaciones de artistas nacionales e internacionales, así como referencias a tradiciones mexicanas, en un formato diseñado para dar inicio oficial al torneo.
El Estadio Ciudad de México, histórico Azteca, volvió así a ocupar un lugar privilegiado en la historia mundialista. Después de albergar capítulos inolvidables en 1970 y 1986, el recinto abrió una nueva edición de la Copa del Mundo con más de 80 mil aficionados en las tribunas y una ciudad entera convertida en escenario.
